En un análisis FMI, en el que pasaba revista a las consecuencias de las actuaciones llevadas a cabo en Grecia, el FMI indicó que "se subestimó el impacto de la austeridad". El Fondo reconocía que sus cálculos sobre la evolución de la deuda pública griega fallaron "por un amplio margen".
Ante esta afirmación, cabe preguntar si no es obligación del FMI estudiar cuidadosa y profundamente el impacto de sus programas, no olvidando de analizar éxitos y fracasos anteriores. El FMI debe de recordar que funciona con dinero de los ciudadanos. Y si yerra sistemáticamente en sus análisis, debería pensar si hay algo en sus modelos que esté confundido. En cualquier caso, como ya he dicho en otra ocasión, ni tiene sentido que los contribuyentes sean los que tengan que pagar a entidades privadas.
Por otra parte, los dirigentes de los países deben conocer las consecuencias probables de lo que el FMI recomienda. Es fácil adivinar que los recortes en sanidad, educación y asistencia social afectan de manera determinante a la población más vulnerable, la que es necesario proteger en medio de una crisis. Debían haber informado y escuchado a los ciudadanos.
La Comisión Europea, en un principio, no estaba de acuerdo son estas afirmaciones del FMI. Según ella, "el informe no lleva la firma de la directora del FMI, sino tan solo de su personal, por lo que no refleja la postura oficial del organismo.
Unos y otros, a mi juicio, deben saber que el primer deber de los políticos, y de los economistas que les proporcionan la teoría, es minimizar la posibilidad de conmociones económicas para los ciudadanos. Hay unas barreras que no se pueden saltar: no se pueden dejar de cumplir la Declaración Universal de los Derechos Humanos; no se puede arruinar la vida de muchos niños y jóvenes para sacar a los bancos del agujero en que han caído en busca de más dinero; y, no se puede mantener desregulado al sector financiero, la ética no puede ser ajena a la economía.
En relación con todo lo anterior, es interesante conocer lo que dijo, en una entrevista radiofónica, el comisario de la Competencia en la UE, Joaquín Almunia, para justificar la labor realizada: Joaquín Almunia defendió la actuación comunitaria diciendo: "nadie es perfecto". Hay que decir al señor Almunia que no se trata de perfección -ningún ser humano es perfecto-, sino de responsabilidad. Comparto la opinión de quien ha dicho: "La cuestión es qué tipo de responsabilidades adquieren los políticos, los tecnócratas y los científicos sociales que les acompañan, en sus decisiones, cuando sus equivocaciones generan tanto sufrimiento a la gente". Un reconocido economista dijo, recientemente, en un programa televisivo que alguien, algún organismo, debería denunciar en el tribunal internacional a la troika, por delitos de lesa humanidad.
También por responsabilidad, no podemos quedarnos al margen.
Imaginar y crear el futuro
lunes, 17 de junio de 2013
sábado, 15 de junio de 2013
Austeridad presupuestaria
¿Era la austeridad presupuestaria y los consiguientes ajustes estructurales la única solución a la crisis? Dadas las consecuencias que estamos sufriendo y los ejemplos de crisis anteriores, ni la única solución ni la mejor. Pero es la que siempre han adoptado los fundamentalistas de mercado, es de decir, aquellos que abrazan, como dogma, la teoría de la perfección de los mercados, la teoría en la que se basa el vigente sistema económico. Para evitar confusiones, conviene indicar que abrazan ese dogma porque ello les reporta grandes beneficios económicos.
Esa es la razón por la cual el FMI y el BCE impusieron la austeridad presupuestaria. La Comisión Europea se unió a ellos y formó lo que se conoce con el nombre de "troika", los "hombres de negro", cuya misión todos conocemos. Ni el FMI ni el BCE pensaron que estaban actuando en países democráticos. En todas las ocasiones, el FMI ha ordenado y obligado a seguir su receta sin rechistar. Cosa aparte es si la Comisión Europea abraza el mismo dogma que el FMI y el BCE. El hecho es que no se informó a los ciudadanos y que, al menos en nuestro país, se modificó, de forma unilateral, la Constitución y se intentó engañar a los ciudadanos diciéndoles que la culpa era suya por "haber vivido por encima de sus posibilidades".
No es solo que existe una manifiesta incompatibilidad entre el vigente sistema económico y la democracia; es que la democracia también está ausente en el interior del FMI. Cosa natural cuando se habla de dogmas. Según Joaquín Estefanía (Economía del miedo, Círculo de Lectores, 2011, pág. 77), los 54 folios de un informe, "Actuación del FMI en la fase previa de la crisis económica financiera: la supervisión del FMI en 2004-2007", publicado en febrero de 2011 y elaborado por la Oficina de Evaluación Independiente del propio Fondo que dirige un exfuncionario de la institución, son demoledores. Muchos funcionarios consultados mencionaron cosas como "expresar puntos de vista en contra puede arruinarme la carrera"; "había límites al grado de crítica que se podía plantear".
A mi juicio, para entender mejor todo, es interesante señalar algunas de las consecuencias de esa austeridad presupuestaria. No se trata solo de rescatar a los bancos y de la falta de regulación del sector financiero. La austeridad presupuestaria implica allanar el camino para que los países europeos cumplan con el Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (AGCS) de la OMC, el otro pilar del vigente sistema económico.
El objetivo del AGCS es liberalizar todos los servicios, es decir, independizarlos de los gobiernos mediante su privatización y consideración como mercancía. Todos significa incluidos los que satisfacen derechos humanos. En la Unión Europea, el AGCS conducirá -está conduciendo- al desmantelamiento del Estado de Bienestar, que ha costado mucho trabajo en implantar.
Esa es la razón por la cual el FMI y el BCE impusieron la austeridad presupuestaria. La Comisión Europea se unió a ellos y formó lo que se conoce con el nombre de "troika", los "hombres de negro", cuya misión todos conocemos. Ni el FMI ni el BCE pensaron que estaban actuando en países democráticos. En todas las ocasiones, el FMI ha ordenado y obligado a seguir su receta sin rechistar. Cosa aparte es si la Comisión Europea abraza el mismo dogma que el FMI y el BCE. El hecho es que no se informó a los ciudadanos y que, al menos en nuestro país, se modificó, de forma unilateral, la Constitución y se intentó engañar a los ciudadanos diciéndoles que la culpa era suya por "haber vivido por encima de sus posibilidades".
No es solo que existe una manifiesta incompatibilidad entre el vigente sistema económico y la democracia; es que la democracia también está ausente en el interior del FMI. Cosa natural cuando se habla de dogmas. Según Joaquín Estefanía (Economía del miedo, Círculo de Lectores, 2011, pág. 77), los 54 folios de un informe, "Actuación del FMI en la fase previa de la crisis económica financiera: la supervisión del FMI en 2004-2007", publicado en febrero de 2011 y elaborado por la Oficina de Evaluación Independiente del propio Fondo que dirige un exfuncionario de la institución, son demoledores. Muchos funcionarios consultados mencionaron cosas como "expresar puntos de vista en contra puede arruinarme la carrera"; "había límites al grado de crítica que se podía plantear".
A mi juicio, para entender mejor todo, es interesante señalar algunas de las consecuencias de esa austeridad presupuestaria. No se trata solo de rescatar a los bancos y de la falta de regulación del sector financiero. La austeridad presupuestaria implica allanar el camino para que los países europeos cumplan con el Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (AGCS) de la OMC, el otro pilar del vigente sistema económico.
El objetivo del AGCS es liberalizar todos los servicios, es decir, independizarlos de los gobiernos mediante su privatización y consideración como mercancía. Todos significa incluidos los que satisfacen derechos humanos. En la Unión Europea, el AGCS conducirá -está conduciendo- al desmantelamiento del Estado de Bienestar, que ha costado mucho trabajo en implantar.
miércoles, 12 de junio de 2013
La rueca de Gandhi
Cuenta la historia que cuando India era una colonia inglesa la explotación de los campesinos y obreros indios por los industriales británicos originó una extrema pobreza. Para solucionar esta situación, Gandhi propuso potenciar el renacimiento de las industrias artesanales, tales como el hilado manual e incitó a usar la rueca como símbolo a la vuelta a la vida sencilla y como protesta a la virtual destrucción de la industria india. "Si todos los habitantes hilaran una vez al día, no porque Hitler se lo ordenara, sino porque les inspiraba el mismo ideal, tendríamos una unidad de propósito suficiente para alcanzar la independencia", dijo Gandhi en 1946. Gandhi depositaba tanta fe en la rueca que la puso en el centro de la bandera del partido del Congreso, posteriormente la bandera de India independiente.
Aunque la situación actual es muy distinta de la vivida por Gandhi, su idea tiene unos ingredientes que pueden ser útiles para hacer frente a algunos de los problemas que tenemos en estos momentos.
En septiembre de 2011, publiqué en este blog una entrada, Actividades creativas. Nuevos puestos de trabajo, en el que presenté un párrafo de un artículo periodístico escrito por Borja Vilaseca, titulado Responsabilidad económica y que reproduzco, parcialmente, a continuación:
"Nuestro poder como ciudadanos ya no reside tanto en el voto como en el consumo. (...) Cada euro que gastamos damos fuerza al comercio, la empresa, el producto y el servicio que compramos".
¿Qué sucedería si una gran parte de los ciudadanos decidieran comprar en las pequeñas tiendas de barrio en lugar de los supermercados? Las grandes empresas agroalimentarias perderían gran parte de su poder para decidir, por ejemplo, el precio de los productos que compran a los agricultores y ganaderos y su poder para apropiarse de tierras en países pobres. No es lo mismo enriquecer a las grandes multinacionales de la agroindustria que favorecer la existencia de pequeñas tiendas de barrio. ¿Qué sucedería si una parte importante de los ciudadanos decidieran formar parte de las redes o cooperativas de agricultura ecológica? Disminución de la Tasa de Retorno Energético Agrícola, conservación de la fertilidad de los suelos, implantación del principio de localidad, etc. No es lo mismo comer productos ecológicos y cercanos que productos lejanos y envasados en exceso.
¿Qué sucedería si los ciudadanos dejasen de comprar prendas de vestir en las grandes tiendas que, para aumentar sus ganancias, han trasladado (deslocalizado) su producción a talleres como los que hemos visto recientemente en Bangladesh? No comparto la idea de quienes dicen que ello perjudicaría al países donde están establecidos esos talleres: hace años que se está luchando para que las empresas cambien de actitud y aún siguen funcionando, prácticamente, como desde el principio (con el beneplácito del Banco Mundial). Por otra parte, ¿qué sucedería si limitamos nuestro consumo?. No es lo mismo tener tres faldas que cinco. Hay que tener en cuenta los límites de nuestro planeta.
Son solo unos pocos ejemplos. Únicamente hace falta pensar y desear contribuir a que el mundo sea un poco mejor. Son muchas las cosas que puede -y debe- hacer la sociedad civil. Según el eminente psiquiatra y filósofo alemán Karl Jaspers, "hay una solidaridad entre hombres como tales que hace a cada uno responsable de todo el agravio y toda la injusticia del mundo, especialmente de los crímenes que suceden en su presencia o con su conocimiento. Si no hago lo que pueda para impedirlo soy también culpable".
Aunque la situación actual es muy distinta de la vivida por Gandhi, su idea tiene unos ingredientes que pueden ser útiles para hacer frente a algunos de los problemas que tenemos en estos momentos.
En septiembre de 2011, publiqué en este blog una entrada, Actividades creativas. Nuevos puestos de trabajo, en el que presenté un párrafo de un artículo periodístico escrito por Borja Vilaseca, titulado Responsabilidad económica y que reproduzco, parcialmente, a continuación:
"Nuestro poder como ciudadanos ya no reside tanto en el voto como en el consumo. (...) Cada euro que gastamos damos fuerza al comercio, la empresa, el producto y el servicio que compramos".
¿Qué sucedería si una gran parte de los ciudadanos decidieran comprar en las pequeñas tiendas de barrio en lugar de los supermercados? Las grandes empresas agroalimentarias perderían gran parte de su poder para decidir, por ejemplo, el precio de los productos que compran a los agricultores y ganaderos y su poder para apropiarse de tierras en países pobres. No es lo mismo enriquecer a las grandes multinacionales de la agroindustria que favorecer la existencia de pequeñas tiendas de barrio. ¿Qué sucedería si una parte importante de los ciudadanos decidieran formar parte de las redes o cooperativas de agricultura ecológica? Disminución de la Tasa de Retorno Energético Agrícola, conservación de la fertilidad de los suelos, implantación del principio de localidad, etc. No es lo mismo comer productos ecológicos y cercanos que productos lejanos y envasados en exceso.
¿Qué sucedería si los ciudadanos dejasen de comprar prendas de vestir en las grandes tiendas que, para aumentar sus ganancias, han trasladado (deslocalizado) su producción a talleres como los que hemos visto recientemente en Bangladesh? No comparto la idea de quienes dicen que ello perjudicaría al países donde están establecidos esos talleres: hace años que se está luchando para que las empresas cambien de actitud y aún siguen funcionando, prácticamente, como desde el principio (con el beneplácito del Banco Mundial). Por otra parte, ¿qué sucedería si limitamos nuestro consumo?. No es lo mismo tener tres faldas que cinco. Hay que tener en cuenta los límites de nuestro planeta.
Son solo unos pocos ejemplos. Únicamente hace falta pensar y desear contribuir a que el mundo sea un poco mejor. Son muchas las cosas que puede -y debe- hacer la sociedad civil. Según el eminente psiquiatra y filósofo alemán Karl Jaspers, "hay una solidaridad entre hombres como tales que hace a cada uno responsable de todo el agravio y toda la injusticia del mundo, especialmente de los crímenes que suceden en su presencia o con su conocimiento. Si no hago lo que pueda para impedirlo soy también culpable".
martes, 4 de junio de 2013
Afirmaciones del presidente del Banco Central Europeo
En una noticia, titulada Draghi augura una "recuperación gradual" de la eurozona hacia final de año, el periodista recoge algunas afirmaciones realizadas por el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, en el discurso pronunciado en un la Conferencia Monetaria Internacional celebrada recientemente en Shanghái. Según esa noticia, a lo largo de ese discurso, el presidente del BCE indicó que la bajada de los tipos de interés que había anunciado últimamente "se basará en el aumento de la productividad" y que "solo mediante la firme implementación de las reformas estructurales se restaurará la competitividad de las economías de la eurozona", reiteró la necesidad de que los gobiernos de los países de la eurozona sigan implementando los programas de ajuste "para inspirar confianza [a los mercados]".
Al comparar este tipo de afirmaciones con la realidad de algunos países de la eurozona, cabe preguntar: ¿de qué recuperación habla el presidente del BCE? Según el diccionario de la RAE, "recuperar" significa "volver a tomar o adquirir lo que antes se tenía", "volver a poner en servicio lo que ya estaba inservible", "volver a un estado de normalidad después de haber pasado por una situación difícil". Sin embargo, el presidente del BCE parece que no hizo ninguna alusión a volver al "estado de normalidad", después de haber pasado o estar pasando por la obligación de rescatar al sector financiero de una situación creada por él mismo, consecuencia de una falta de regulación de este sector; en ningún momento, según las noticias publicadas, se ha referido a la recuperación o mejora del Estado de Bienestar que caracterizaba a la eurozona antes de ese acontecimiento, por ejemplo, no se refirió a volver a una sanidad pública universal (derecho humano), a una educación pública (el acceso a la educación es un derecho humano) o al derecho (humano) a la vivienda. Tampoco debió decir ni una sola palabra, aunque fuera por educación o decencia, sobre las consecuencias para la población, sobre todo de su sector más pobre, de las "reformas estructurales" o "programas de ajuste" en los que tanto insistía. (Tampoco dijo nada de las ventajas que esas "reformas" y "programas" suponía para el sector que gozaba de mayor poder adquisitivo).
En otro periódico el título de la notica era Draghi prevé una "mejora gradual" en la Eurozona en la segunda mitad de 2013 y en el texto se aclaraba que se trata de una "mejora gradual" de la "situación económica de la zona euro". Algo que, como se decía, en la noticia anterior, solo es posible mediante una "firme implementación de las reformas estructurales", es decir, reducción del gasto público -supresión de todas las subvenciones necesarias para cumplir con la Declaración Universal de los Derechos Humanos- y un aumento de la "competitividad", en esencia, bajada de los salarios para los trabajadores, si es necesario por debajo del salario mínimo, como ha indicado el director de un banco estatal. Las grandes empresas se desplazan a los países del Tercer Mundo en busca de ese tipo de salario y ello, en absoluto, ha servido para "mejorar la situación económica" de la zona donde se han establecido.
¿Qué piensan los ciudadanos de la eurozona de todos ello? ¿qué piensan de la imposición de un sistema económico basado en los "programas de ajuste" que está sufriendo en la actualidad, por culpa de irregularidades cometidas por su sector financiero, producto de su insaciable avaricia? ¿qué piensan de un sistema que obra como si hubiéramos retrocedido a la época feudal? Si conseguimos dejas atrás Estados feudales y dictaduras, ¿como ahora no vamos a poder recuperar la democracia?
Al comparar este tipo de afirmaciones con la realidad de algunos países de la eurozona, cabe preguntar: ¿de qué recuperación habla el presidente del BCE? Según el diccionario de la RAE, "recuperar" significa "volver a tomar o adquirir lo que antes se tenía", "volver a poner en servicio lo que ya estaba inservible", "volver a un estado de normalidad después de haber pasado por una situación difícil". Sin embargo, el presidente del BCE parece que no hizo ninguna alusión a volver al "estado de normalidad", después de haber pasado o estar pasando por la obligación de rescatar al sector financiero de una situación creada por él mismo, consecuencia de una falta de regulación de este sector; en ningún momento, según las noticias publicadas, se ha referido a la recuperación o mejora del Estado de Bienestar que caracterizaba a la eurozona antes de ese acontecimiento, por ejemplo, no se refirió a volver a una sanidad pública universal (derecho humano), a una educación pública (el acceso a la educación es un derecho humano) o al derecho (humano) a la vivienda. Tampoco debió decir ni una sola palabra, aunque fuera por educación o decencia, sobre las consecuencias para la población, sobre todo de su sector más pobre, de las "reformas estructurales" o "programas de ajuste" en los que tanto insistía. (Tampoco dijo nada de las ventajas que esas "reformas" y "programas" suponía para el sector que gozaba de mayor poder adquisitivo).
En otro periódico el título de la notica era Draghi prevé una "mejora gradual" en la Eurozona en la segunda mitad de 2013 y en el texto se aclaraba que se trata de una "mejora gradual" de la "situación económica de la zona euro". Algo que, como se decía, en la noticia anterior, solo es posible mediante una "firme implementación de las reformas estructurales", es decir, reducción del gasto público -supresión de todas las subvenciones necesarias para cumplir con la Declaración Universal de los Derechos Humanos- y un aumento de la "competitividad", en esencia, bajada de los salarios para los trabajadores, si es necesario por debajo del salario mínimo, como ha indicado el director de un banco estatal. Las grandes empresas se desplazan a los países del Tercer Mundo en busca de ese tipo de salario y ello, en absoluto, ha servido para "mejorar la situación económica" de la zona donde se han establecido.
¿Qué piensan los ciudadanos de la eurozona de todos ello? ¿qué piensan de la imposición de un sistema económico basado en los "programas de ajuste" que está sufriendo en la actualidad, por culpa de irregularidades cometidas por su sector financiero, producto de su insaciable avaricia? ¿qué piensan de un sistema que obra como si hubiéramos retrocedido a la época feudal? Si conseguimos dejas atrás Estados feudales y dictaduras, ¿como ahora no vamos a poder recuperar la democracia?
miércoles, 29 de mayo de 2013
Distintos caminos, un mismo objetivo
A pesar de su distinto origen filosófico, temporal y espacial, sin duda existe un fuerte nexo de unión entre las comunidades de transición, la corriente de pensamiento político, económico y social favorable a la disminución controlada de la producción económica con el objetivo de establecer una nueva relación entre el ser humano y la Naturaleza, y también entre los propios seres humanos, conocido con el nombre de "decrecimiento"; y los informes del Club de Roma, relacionados con los límites al crecimiento e interesados por la utilización de técnicas capaces de duplicar el bienestar con la mitad de los recursos naturales. Más con menos.
Todos ellos parten del supuesto de que la calidad de vida no debe de estar ligada a un consumo incontrolado de recursos naturales, por razones de especie (felicidad del ser humano distinta de la felicidad de un animal domesticado) y razones ligadas a las características del planeta Tierra, que nos ofrece unos recursos no renovables y otros renovables, que se "convierten" en no renovables cuando son consumidos a velocidad mayor que la velocidad de renovación a través de los ciclos naturales, tales el caso del agua potable, la tierra fértil, los bosques, los océanos ...
Los decrecentistas hacen hincapié en el hecho de que al disminuir la producción económica, además de evitar o disminuir el empeoramiento medioambiental, reducirá el tiempo de trabajo y las personas tendrán más tiempo para dedicar a la familia, a los amigos, a pensar sobre las cosas que les interesa, a disfrutar de la vida, ...
Rob Hopkins indica: "Necesitamos un nueva economía que funcione para la gente y para el planeta. Enpezamos con una respuesta directa al cambio climático y al pico de petróleo, y afecta ahora a todo lo que llamamos "resiliencia" desde lo local". (Según el diccionario de la RAE, resiliencia es la "capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas")
Por último, todos ellos indican que no podrá hacerse nada sin tener en cuenta a los países del Sur, por motivos de empatía y, en caso extremo, de egoísmo.
En un primer momento, se puede pensar que las comunidades de transición son como las comunas de los hippies. Acerca de este tema Luis García San Miguel (1929-2006), que fue catedrático de Filosofía del Derecho, en su obra La sociedad autogestionada: una utopía democrática (1972, Seminario y Ediciones S. A. Madrid, pág. 40), indica que "los hippies, como los antiguos epicúreos, son tolerados por los aparatos estatales, sin duda porque no ven en ellos un peligro real. Les permiten cultivar su jardín".
Pero ¿qué puede suceder cuando su número aumente considerablemente? Desde mi punto de vista, es muy difícil predecir; lo que es seguro es que los partidarios del actual sistema económico no permanecerán impasibles. De momento, están convencidos de su poder de persuasión a través de la propaganda (ahora, neuromarketing o uso de los resultados de la neurociencia) para conseguir que el ciudadano (en realidad, súbdito) siga consumiendo, al mismo tiempo que ellos se enriquecen.
Recuérdese lo que Crzezinsky escribió en 1968: "... millones de ciudadanos incoordinados (...) personalidades mágnéticas y atractivas, (...) para manipular las emociones y controlar la razón". Pero, ¿han captado esas "personalidades magnéticas y atractivas" el impacto, sobre los "ciudadanos incoordinados", de la actual crisis, una crisis clasificada como ecológica y de valores, además de económica?
Todos ellos parten del supuesto de que la calidad de vida no debe de estar ligada a un consumo incontrolado de recursos naturales, por razones de especie (felicidad del ser humano distinta de la felicidad de un animal domesticado) y razones ligadas a las características del planeta Tierra, que nos ofrece unos recursos no renovables y otros renovables, que se "convierten" en no renovables cuando son consumidos a velocidad mayor que la velocidad de renovación a través de los ciclos naturales, tales el caso del agua potable, la tierra fértil, los bosques, los océanos ...
Los decrecentistas hacen hincapié en el hecho de que al disminuir la producción económica, además de evitar o disminuir el empeoramiento medioambiental, reducirá el tiempo de trabajo y las personas tendrán más tiempo para dedicar a la familia, a los amigos, a pensar sobre las cosas que les interesa, a disfrutar de la vida, ...
Rob Hopkins indica: "Necesitamos un nueva economía que funcione para la gente y para el planeta. Enpezamos con una respuesta directa al cambio climático y al pico de petróleo, y afecta ahora a todo lo que llamamos "resiliencia" desde lo local". (Según el diccionario de la RAE, resiliencia es la "capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas")
Por último, todos ellos indican que no podrá hacerse nada sin tener en cuenta a los países del Sur, por motivos de empatía y, en caso extremo, de egoísmo.
En un primer momento, se puede pensar que las comunidades de transición son como las comunas de los hippies. Acerca de este tema Luis García San Miguel (1929-2006), que fue catedrático de Filosofía del Derecho, en su obra La sociedad autogestionada: una utopía democrática (1972, Seminario y Ediciones S. A. Madrid, pág. 40), indica que "los hippies, como los antiguos epicúreos, son tolerados por los aparatos estatales, sin duda porque no ven en ellos un peligro real. Les permiten cultivar su jardín".
Pero ¿qué puede suceder cuando su número aumente considerablemente? Desde mi punto de vista, es muy difícil predecir; lo que es seguro es que los partidarios del actual sistema económico no permanecerán impasibles. De momento, están convencidos de su poder de persuasión a través de la propaganda (ahora, neuromarketing o uso de los resultados de la neurociencia) para conseguir que el ciudadano (en realidad, súbdito) siga consumiendo, al mismo tiempo que ellos se enriquecen.
Recuérdese lo que Crzezinsky escribió en 1968: "... millones de ciudadanos incoordinados (...) personalidades mágnéticas y atractivas, (...) para manipular las emociones y controlar la razón". Pero, ¿han captado esas "personalidades magnéticas y atractivas" el impacto, sobre los "ciudadanos incoordinados", de la actual crisis, una crisis clasificada como ecológica y de valores, además de económica?
domingo, 26 de mayo de 2013
Comunidades de transición
La utilización, por parte de la industria, de la técnica conocida como fractura hidráúlica (fracking) es, sin duda, un grito desesperado para alargar la etapa del uso masivo del petróleo, como fuente de energía.
¿Se está pensando en alguna solución que no sea la de los optimistas económicos? Según los optimistas económicos, es decir, quienes dirigen el actual sistema económico, la solución pasa por poner un precio, tanto más elevado cuanto sea más escaso el recurso. Esto significa condenar a muerte a muchos seres humanos.
La verdadera solución tiene que venir de los ciudadanos. Necesitamos organizarnos para que todos puedan poseer los bienes y servicios imprescindibles, no solo por egoísmo, sino, principalmente, por humanidad, por empatía. Independientemente de quienes hasta ahora hayan consumidos la mayor parte de los recursos naturales, la solución o es para todos o no será. No cabe duda de que si no cubrimos las necesidades de todos, nos autodestruiremos.
En un artículo periodístico, se comenta cómo Rob Hopkings, profesor de la Universidad de Kinsale (Irlanda), abordó, en 2005, junto con sus alumnos, el tema de cómo la sociedad podía adaptarse al cambio climático y funcionar sin necesidad de petróleo. De este trabajo, que recibió el nombre de Plan de acción de descenso de energía, surgió lo que ahora se denominan "Comunidades de Transición".
El concepto de "Comunidades de Transición" se ha extendido rápidamente: ya son cientos de pueblos y ciudades, en gran número de países, reconocidas oficialmente como comunidades de transición.
A este tema dedicó una entrada, Preparando la transición. Comunidad, Antonio Turiel, autor de www.crshoil.blogspot.com. El ella indica: "Las comunidades son asociación de individuos dispuestos a cooperar en pro de un bien común. Una comunidad no es una comuna, ya que cada individuo tiene su trabajo y sus bienes; pero sí que es un entete de cooperación, en la cual cada uno está dispuesto a ayudar a sus vecinos que tengan dificultades, sabiendo que los demás harán lo mismo el día que los problemas tengan nuestra propia cara. Por otro lado, una comunidad es una entidad necesariamente local; en la escasez de energía, el transporte a largas distancias de personas y mercancías será escaso, incluso la implantación de la ley por un Gobierno distante cientos de kilómetros es harto improbable, ...".
¿Qué se puede hacer para empezar a crear una comunidad de transición en el lugar en que se vive? Según Antonio Turiel, poco a poco. Con paciencia. Intentándolo. No redescubrir la rueda. Ver lo que se ha intentado y saber qué funciona y qué no; en este sentido visitar la web de Transition Network.
En una entrada anterior, Algunos gobiernos cambian de rumbo, Antonio Turiel indica que, en 2010, "el Gobierno organizó un encuentro con la industria para discutir sobre el riesgo de que el cénit de producción de petróleo pueda llegar en los próximos años". A esa conferencia fueron invitados dos miembros de la red de Ciudades de Transición (Transition Network)
NOTA. Las dos entradas del blog crashoil.blogspot.com se pueden consultar en http://oilcrash.net/media/pdf/TheOilCrash_2010-2011.pdf.
¿Se está pensando en alguna solución que no sea la de los optimistas económicos? Según los optimistas económicos, es decir, quienes dirigen el actual sistema económico, la solución pasa por poner un precio, tanto más elevado cuanto sea más escaso el recurso. Esto significa condenar a muerte a muchos seres humanos.
La verdadera solución tiene que venir de los ciudadanos. Necesitamos organizarnos para que todos puedan poseer los bienes y servicios imprescindibles, no solo por egoísmo, sino, principalmente, por humanidad, por empatía. Independientemente de quienes hasta ahora hayan consumidos la mayor parte de los recursos naturales, la solución o es para todos o no será. No cabe duda de que si no cubrimos las necesidades de todos, nos autodestruiremos.
En un artículo periodístico, se comenta cómo Rob Hopkings, profesor de la Universidad de Kinsale (Irlanda), abordó, en 2005, junto con sus alumnos, el tema de cómo la sociedad podía adaptarse al cambio climático y funcionar sin necesidad de petróleo. De este trabajo, que recibió el nombre de Plan de acción de descenso de energía, surgió lo que ahora se denominan "Comunidades de Transición".
El concepto de "Comunidades de Transición" se ha extendido rápidamente: ya son cientos de pueblos y ciudades, en gran número de países, reconocidas oficialmente como comunidades de transición.
A este tema dedicó una entrada, Preparando la transición. Comunidad, Antonio Turiel, autor de www.crshoil.blogspot.com. El ella indica: "Las comunidades son asociación de individuos dispuestos a cooperar en pro de un bien común. Una comunidad no es una comuna, ya que cada individuo tiene su trabajo y sus bienes; pero sí que es un entete de cooperación, en la cual cada uno está dispuesto a ayudar a sus vecinos que tengan dificultades, sabiendo que los demás harán lo mismo el día que los problemas tengan nuestra propia cara. Por otro lado, una comunidad es una entidad necesariamente local; en la escasez de energía, el transporte a largas distancias de personas y mercancías será escaso, incluso la implantación de la ley por un Gobierno distante cientos de kilómetros es harto improbable, ...".
¿Qué se puede hacer para empezar a crear una comunidad de transición en el lugar en que se vive? Según Antonio Turiel, poco a poco. Con paciencia. Intentándolo. No redescubrir la rueda. Ver lo que se ha intentado y saber qué funciona y qué no; en este sentido visitar la web de Transition Network.
En una entrada anterior, Algunos gobiernos cambian de rumbo, Antonio Turiel indica que, en 2010, "el Gobierno organizó un encuentro con la industria para discutir sobre el riesgo de que el cénit de producción de petróleo pueda llegar en los próximos años". A esa conferencia fueron invitados dos miembros de la red de Ciudades de Transición (Transition Network)
NOTA. Las dos entradas del blog crashoil.blogspot.com se pueden consultar en http://oilcrash.net/media/pdf/TheOilCrash_2010-2011.pdf.
martes, 21 de mayo de 2013
Tasa de Retorno Energético (TRE)
En más de una ocasión he recordado en este blog el hecho incuestionable de que nuestro planeta constituye un sistema cerrado y que, por lo tanto, constituye un límite al crecimiento económico predicado por el vigente sistema económico. Ante esta evidencia la Organización Mundial de Comercio (OMC) y el Banco Mundial, así como trabajos publicados en influyentes libros, periódicos y revistas de orientación empresarial indican que tal límite no debe preocupar porque gracias a la capacidad creativa de los seres humanos surgirán técnicas cada vez más eficientes. Son los que Thomas Homer-Dixon denomina optimistas económicos.
En conexión con este problema ha surgido el concepto de Tasa de Retorno Energético (TRE), definido como el cociente entre la energía que proporciona una fuente (por ejemplo, un pozo petrolífero submarino) y la energía que se tiene que gastar para conseguirla. Cuando se recupera tanta energía como la que se invierte, esa Tasa es igual a 1 y el sistema deja de tener sentido como fuente de energía.
A pesar de la importancia de este concepto, sucede que nuestras técnicas de extracción, en realidad, no han buscado nunca la optimización de la TRE: en la explotación de carbón, gas y petróleo lo único que se pretende es aumentar la producción, es decir, la cantidad de energía neta extraída por unidad de tiempo.
Como ejemplo de la total ausencia de sabiduría, que caracteriza al actual sistema económico, el autor del blog http://crashoil.blogspot.com indica que para la extracción de carbón se lleva años utilizando las minas a cielo abierto: despiece de una montaña desde su cima, a base de dinamita y excavadora. Lo importante es mantener un elevado nivel de producción, aunque sea a coste de un gran consumo de energía, es decir, de una disminución de la TRE. Un ejemplo análogo lo constituye la técnica conocida como fractura hidráulica (fracking) para posibilitar o aumentar la extracción de gas y petróleo del subsuelo. Se inyecta a presión una mezcla de arena y agua que contiene hasta 500 productos químicos para, así, fracturar las láminas de pizarra en el subsuelo para liberar y extraer las pequeñas burbujas de gas. En el proceso se arruina un recurso (la pizarra ya fracturada ya no se puede usar, ni siquiera para extraer más gas), se contamina el acuífero y, en algunos casos, se produce ligera sismicidad por el deslizamiento de las placas de pizarra. Nada de la inteligencia a que aluden los optimistas económicos: fuerza bruta y "caiga el que caiga".
Lo único que, hasta ahora, se le ha ocurrido al vigente sistema, al que, como ya se ha dicho hasta la saciedad, solo interesa el crecimiento económico, es utilizar a seres humanos para aumentar la TRE, mediante su reducción a condiciones de práctica esclavitud. Basta observar la degradación de las condiciones de trabajo en multitud de minas, no solo de materias primas energéticas.
En realidad, para ver hasta qué punto es inhumano el sistema, no hace falta hablar de la Tasa de Retorno Energético (TRE), ni de la extracción de materias primas, es suficiente observar la actual insistencia, en la Unión Europea, en la reforma de las leyes laborales como requisito para empezar a crecer económicamente y así, dicen, salir de la crisis.
NOTA. Como ejemplo del total desinterés por buscar técnicas más eficientes puede consultarse las entradas relacionadas con el informe del Club de Roma, Factor 4. Cómo duplicar el bienestar con la mitad de los recursos naturales:
http://pildoras-para-pensar.blogspot.com.es/2012/05/mas-con-menos.html,
http://pildoras-para-pensar.blogspot.com.es/2012/05/duplicar-el-bienestar-con-la-mitad-de.html y
http://pildoras-para-pensar.blogspot.com.es/2012/05/eficiencia-en-el-uso-de-recursos.html.
En conexión con este problema ha surgido el concepto de Tasa de Retorno Energético (TRE), definido como el cociente entre la energía que proporciona una fuente (por ejemplo, un pozo petrolífero submarino) y la energía que se tiene que gastar para conseguirla. Cuando se recupera tanta energía como la que se invierte, esa Tasa es igual a 1 y el sistema deja de tener sentido como fuente de energía.
A pesar de la importancia de este concepto, sucede que nuestras técnicas de extracción, en realidad, no han buscado nunca la optimización de la TRE: en la explotación de carbón, gas y petróleo lo único que se pretende es aumentar la producción, es decir, la cantidad de energía neta extraída por unidad de tiempo.
Como ejemplo de la total ausencia de sabiduría, que caracteriza al actual sistema económico, el autor del blog http://crashoil.blogspot.com indica que para la extracción de carbón se lleva años utilizando las minas a cielo abierto: despiece de una montaña desde su cima, a base de dinamita y excavadora. Lo importante es mantener un elevado nivel de producción, aunque sea a coste de un gran consumo de energía, es decir, de una disminución de la TRE. Un ejemplo análogo lo constituye la técnica conocida como fractura hidráulica (fracking) para posibilitar o aumentar la extracción de gas y petróleo del subsuelo. Se inyecta a presión una mezcla de arena y agua que contiene hasta 500 productos químicos para, así, fracturar las láminas de pizarra en el subsuelo para liberar y extraer las pequeñas burbujas de gas. En el proceso se arruina un recurso (la pizarra ya fracturada ya no se puede usar, ni siquiera para extraer más gas), se contamina el acuífero y, en algunos casos, se produce ligera sismicidad por el deslizamiento de las placas de pizarra. Nada de la inteligencia a que aluden los optimistas económicos: fuerza bruta y "caiga el que caiga".
Lo único que, hasta ahora, se le ha ocurrido al vigente sistema, al que, como ya se ha dicho hasta la saciedad, solo interesa el crecimiento económico, es utilizar a seres humanos para aumentar la TRE, mediante su reducción a condiciones de práctica esclavitud. Basta observar la degradación de las condiciones de trabajo en multitud de minas, no solo de materias primas energéticas.
En realidad, para ver hasta qué punto es inhumano el sistema, no hace falta hablar de la Tasa de Retorno Energético (TRE), ni de la extracción de materias primas, es suficiente observar la actual insistencia, en la Unión Europea, en la reforma de las leyes laborales como requisito para empezar a crecer económicamente y así, dicen, salir de la crisis.
NOTA. Como ejemplo del total desinterés por buscar técnicas más eficientes puede consultarse las entradas relacionadas con el informe del Club de Roma, Factor 4. Cómo duplicar el bienestar con la mitad de los recursos naturales:
http://pildoras-para-pensar.blogspot.com.es/2012/05/mas-con-menos.html,
http://pildoras-para-pensar.blogspot.com.es/2012/05/duplicar-el-bienestar-con-la-mitad-de.html y
http://pildoras-para-pensar.blogspot.com.es/2012/05/eficiencia-en-el-uso-de-recursos.html.
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