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viernes, 19 de enero de 2018

Gasto militar



Según la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, España incrementará en 2018 su presencia militar en el exterior como prueba de que es “un país muy comprometido con sus aliados internacionales”. ¿A quiénes considera España “aliados internacionales”? ¿A los países que, como ella, pertenecen a la Unión Europea? Cuando, para hacer frente al problema  de la inmigración, la Unión Europea consideró conveniente establecer cupos, es decir, número de inmigrantes que cada país miembro debía acoger, España olvidó el compromiso que indica la ministra de Defensa.  Lo mismo está sucediendo con el tema del cambio climático, una de las peores amenazas para la seguridad de todos.
Los medios de información informan que, en España, el gasto español en Defensa va a aumentar un 80% en siete años.  Es una decisión, como otras muchas, de las que, en un estado democrático, deben estar informados detalladamente los ciudadanos; los ciudadanos tienen derecho a saber cómo se gasta el dinero que pagan con sus impuesto, sobre todo cuando se trata del gasto militar, mientras se recortan o desatiende derechos recogidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos, como la salud y la educación. El gasto militar en España es más de 15 veces el gasto en Servicios Sociales y Promoción Social (“Bruselas sitúa a España entre los países que menos ayudan a las rentas bajas”, “las políticas públicas en España hacen menos por reducir la desigualdad que en otros países europeos”); es más de 4 veces que en el Ministerio de Sanidad; y es, aproximadamente, 3 veces más que el gasto en el Ministerio de Educación (datos extraídos de www.utopiacontagiosa.org).
No hay nada peor que una guerra, nada que la defienda: provoca la muerte de muchas personas y niños inocentes y, para otras. la huida, con todo lo que ella significa para su vida.  La guerra es un fracaso de la inteligencia, algo inconcebible en el incipiente siglo XXI.
María Dolores de Cospedal, en una visita a militares desplazados en el exterior, dijo: “No hay ningún respiro a la hora de luchar contra quienes atemorizarnos y acaba con nuestro modelo de convivencia y nuestra libertad”. ¿A qué modelo de convivencia y libertad se refería? ¿Se refería a nuestro actual modelo económico y social?   ¿Qué países son esos que pueden atemorizarnos y acabar con ese modelo?

sábado, 13 de enero de 2018

La empresa multinacional Coca-Cola

    En el periódico El País del 30 de diciembre de 2017 he leído un “publirrepartaje” de Coca-Cola,  en el que, después del título “Aliados del desarrollo Social” se añade: “Impulso al empleo y a la actividad local, promoción de la cultura y el deporte, compromiso con la sostenibilidad … El impacto de Coca-Cola en la economía y el bienestar social en todo el territorio” español.

     En este trabajo, se indica que Coca-Cola “se ha marcado como meta “proteger los recursos hídricos con el fin de preservarlos para generaciones futuras”; además, señala que “utilizará la capacidad de trasformación de sus marcas  para generar una cultura del reciclaje entre proveedores, clientes y consumidores; menciona su aportación al “arte, cultura, deporte”; y no olvida señalar su convencimiento de que “el mundo sería un lugar mejor con el empoderamiento de las mujeres como motores del progreso económico y social”. “Tratará que las mujeres ocupen, al menos, el 40%  de los puestos directivos”.
     En un apartado titulado “Sostenibilidad y lucha contra el cambio climático” indica que “el 100% de la electricidad que consumen todas las plantas y oficinas del país provienen de fuentes de energías renovables”, que   “entre 2010 y 2016 Coca-Cola  en España ha logrado reducir un 70% su huella de carbono” y que Coca-Cola se ha comprometido a que el 100% de sus principales ingredientes agrícolas y materias primas provengan de recursos sostenibles”.
     Sin embargo, hay algo que no soy capaz de entender: la forma como la “mayor parte del gasto de los consumidores españoles en productos de Coca-Cola, también beneficia a la actividad económica nacional. … De cada uno de esos euros, 82 céntimos permanecieron en el país en forma de ingresos en los hogares, las empresas locales y el propio Estado”. ¿Ignorancia mía?
     Se me ha ocurrido resumir este publirreportaje para poner de manifiesto, por una parte, cómo  la publicidad está en todas partes: esmerados folletos que nos regalan cuando compramos el periódico, que nos introducen en el buzón para la correspondencia, que interrumpen las noticias y todos los programas de televisión, incluso en los programas para niños, etc.; y por otra parte, para hablar de las grandes empresas multinacionales y poner de manifiesto que en ellas no es todo de color de rosa, como se indica en la propaganda.
    En El libro negro de las marcas. El lado oscuro de las empresas multinacionales, ya mencionado, sus autores, K. Werner y H- Weiss, describen (2002:482- 283) algunos de los más importantes lados oscuros de Coca-Cola. “El 20 de julio de 2001, el sindicato colombiano Sinaltrainal presentó en Florida, con el apoyo del estadounidense Ubtd Steel Wrkerd of Amrica y el International Labor Rights Fund, una demanda contra Coca-Cola y sus socios. Según se afirma en la demanda, escuadrones se la muerte paramilitares, que habían cometido asesinatos, secuestros y torturas contra miembros del sindicato, lo habían hecho como entes de la empresa demandada. Cinco  sindicalistas fueron asesinados y otros 65 fueron amenazados de muerte. En total, más de 1.800 miembros de los sindicatos fueron asesinados en  Colombia en la última década”. No fue Colombia el único lugar donde Coca-Cola tuvo problemas de este tipo.
     “Según la emisora británica BBC, Coca-Cola contaminó en el año 2003 grandes superficies agrícolas en el sudeste indio con productos químicos altamente tóxicos y en parte cancerígenos, como el plomo y el cadmio. Además, se reprochó a la multinacional su exagerado consumo de agua, que provocó una sequía con consecuencias catastróficas para la agricultura local. En las protestas contra la multinacional fueron detenidas 300 personas”.
     Como ya he indicado en la entrada antes señalada, la ONG Amnistia internacional  ha informado de que, en la actualidad y por un procedimiento análogo al empleado por Coca-Cola, se están cometiendo crímenes contra ambientalistas y activistas proDerechos Humanos: en los dos últimos años ha contabilizado 437 muertes violentas.
     La bebida de color marrón que vende Coca-Cola  además de no ser aconsejable desde el punto de vista ético, es poco saludable: crea adicción, “veneno en pequeñas dosis”, decía mi profesor de Químicofísica, Universidad de Murcia.

jueves, 21 de diciembre de 2017

La agonía democrática



“La agonía democrática” es el título de un artículo de Antonio Navalón publicado en El País, del 11 de diciembre último. En el primer párrafo, Antonio Navalón escribe: “La voluntad popular está por encima de cualquier otra consideración. Elegimos a uno, aunque normalmente no permitimos que nos dirija, pero lo elegimos. Ninguno es superior a nosotros y juntos siempre somos superiores a cualquiera de ellos”. Y, más tarde, añade: “Tal vez ahora, en uno de esos retrocesos que tiene la historia, es necesaria otra manera de estructurar el poder. […]  Ante la pérdida de los valores morales y la crisis permanente por no actuar conforme a los principios fundamentales de la organización de los pueblos, las democracias van empequeñeciéndose y engendrando legiones de frustrados que juegan a disparar sobre las urnas”. […] Hoy la democracia agoniza en gran parte del mundo. Y mientras tanto una pregunta sigue en el aire: ¿Qué o quiénes la salvarán de su sufrimiento?”.
Desde mi punto de vista, agoniza secuestrada por los que llamamos “mercados”: lobbies y sector financiero.
Puesto que nadie duda de la existencia de una conexión entre la idea de justicia y la democracia,  no es de extrañar que, en su libro  La idea de la justicia  Amartya Sen dedique los capítulos finales al tema de la democracia. Ya en el prefacio Amartya señala: “La democracia debe juzgarse no solo por las instituciones formalmente existentes sino también por el punto hasta el cual pueden ser realmente escuchadas voces diferentes de sectores distintos del pueblo”.
En uno de los citados capítulos (2010:353) indica: “Al ponderar los pros y los contras de la democracia, tenemos que otorgar un adecuado reconocimiento a la atracción del gobierno participativo que ha aparecido y reaparecido con cierta consistencia en diferentes partes del mundo”. […], “en la filosofía política contemporánea ha ganado amplia aceptación la idea de que la democracia se entiende mejor como el gobierno por discusión. Esta frase fue probablemente acuñada por Walter Bagehot, pero es la obra de John Stuart Mill la que ha tenido un papel clave en la comprensión y en la defensa de esta perspectiva”.  […]  En efecto, ha habido un gran desplazamiento en la concepción de la democracia a resulta de la obra de Rawls y Habermas, y de una vasta bibliografía reciente sobre esta temática, que incluye aportes de Bruce Ackerman, Seyla Benhabib, Joshua Cohen y Ronald Dworkin, entre otros. Una interpretación similar de la democracia también puede hallarse en los escritos de James Buchanan, el teórico pionero de la elección pública”. (Recuérdese las investigaciones de la Premio Nobel de Economía Elinor Ostrom acerca de la gestión de los bienes comunes)
Dos hechos facilitan el ejercicio, en la actualidad, de una democracia participativa o por consenso: las técnicas de la información y la comunicación y el descubrimiento de la sabiduría de las multitudes.
¿Qué o quiénes salvarán a la democracia de su sufrimiento? A pesar de las “legiones de frustrados que juegan a disparar sobre las urnas”, que indica Navalón, solo los ciudadanos pueden (y deben) salvar  a la democracia de su sufrimiento.

lunes, 18 de diciembre de 2017

Cambio climático. Hambre y sed



En el Foro Internacional de Derechos Humanos, citado en las últimas dos entradas, se debatió, también. sobre los efectos del cambio climático sobre la realización de los derechos humanos.
Según la FAO (Agencia de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), el 80% de los pobres del mundo viven en áreas rurales que dependen de la agricultura para su subsistencia, actividad muy afectada por el cambio climático: hay regiones que llevan tres o más temporadas sufriendo sequías, inundaciones y otros impactos climáticos. La FAO indica, además, que la nueva realidad climática afecta también a la disponibilidad de agua potable “Hay 815 millones de personas  que no comen lo suficiente y, aún más, sin acceso a agua potable. Son cuestiones básicas para los derechos humanos, pero los avances se frenan mientras se expanden los efectos de la nueva realidad del clima”.
Según un informe presentado por la FAO y otras cuatro agencias de la ONU, “si hace un año el 10,6% de la Humanidad pasaba hambre, hoy es el 11% “. A ese aumento ha contribuido no solo el cambio climático, sino también a que en “los últimos años han estallado guerras y conflictos que se alargan y agravan (de hecho, seis de cada 10 hambrientos viven en países en conflicto)”
La falta de alimentos y agua, acompañada o no de situación de violencia, es la causa por las que, a pesar de los peligros que ello conlleva, muchos habitantes de esos países se dirigen a Europa. Pero los europeos, tratan de ignorar que el cambio de clima afecta a todos los países de la Tierra, aunque se deba al modo de vida adoptado por los países desarrollados,  y, con una total falta de empatía, no aceptan la llegada de esas peronas.. Olvidan que nadie puede elegir el lugar de nacimiento y que, por ello, el acceso a alimentos y agua potable son derechos humanos. En la nota del periódico donde se informa del Foro Internacional de Derechos Humanos se decía: “Hay 815 millones de personas que no comen lo suficiente y aún más sin acceso a agua potable. Son cuestiones básicas para los derechos humanos"; cuestiones básicas que no parecen preocupar demasiado a los países desarrollados.
Para hacer realidad los derechos humanos es necesario atender con rapidez las situaciones de emergencia alimentaria provocadas por el clima y fomentar y proteger la paz para evitar la explosiva combinación de violencia y clima.

domingo, 17 de diciembre de 2017

Empresas y derechos humanos



Como indiqué en la entrada anterior, en el Foro internacional de Derechos Humanos, celebrado en Madrid, no solo se señaló la necesidad de que las grandes empresas multinacionales “contribuyan a la efectiva realización de los derechos humanos”, sino que, según apuntó el director de sostenibilidad de una empresa petrolera, “las empresas deben ser proactivas y no limitarse a cumplir las leyes si se producen problemas”.
Todo lo anterior recuerda el “Pacto Mundial. La responsabilidad cívica de las empresas en la economía mundial”, que propuso el 31 de enero de 1999 Kofi Annan,  entonces Secretario General de Naciones Unidas, y que pretendía, principalmente, que las empresas se sintieran obligadas, como se ha señalado en este Foro, a “proteger y no vulnerar los derechos humanos”. Entonces las empresas argumentaron que no se puede obligar a nadie a un comportamiento ético. En el vigente sistema económico se ha llevado a cabo una curiosa separación entre ética y economía, nunca antes  existente.
Sin embargo, las empresas utiliza la ética para aumentar sus ganancias económicas: “la ética vende”.
En el prólogo de la obra, ya citada, El libro negro de las marcas. El lado oscuro de las empresas globales, se indica: “Cuando en septiembre de 2001 apareció la primera edición alemana, no imaginábamos que fuera a producir tanto revuelo. ‘Es difícil que este libro no consiga los efectos propuestos –escribía el  Spiegel-, ya que ataca a las multinacionales en su punto más sensible: su prestigio’. El Frankfurter Rundschau opinaba ‘La función que cumple este libro debería convertirse en el futuro en una rutina, al menos en la sociedades democráticas”.
Menciono, a continuación, algunas actividades contra los derechos humanos llevadas a cabo por empresas multinacionales cuyos nombres indican los autores de ese libro: financiación de guerras civiles y tráfico de armas, destrucción de medios de vida en regiones petrolíferas, contaminación de grandes superficies agrícolas y exagerado consumo de agua con consecuencias catastróficas para la agricultura, trabajo infantil y en condiciones de esclavitud, …
Sin duda, tanto Spiegel como Frankfurter Rundschau se confundieron en sus predicciones. Basta enterarse, por cualquier medio de comunicación, de los peligros con los que, en la actualidad, se enfrentan los activistas pro derechos humanos, es decir, personas que intervienen activamente en la realización de estos derechos.  En los dos últimos años Amnistía Internacional ha contabilizado la muerte violenta de 437 activistas. Según las estimaciones de esta ONG, el 95% de los crímenes contra ambientalistas y activistas proDerechos Humanos en el mundo quedan impunes. A pesar de que hay un grupo de juristas que señalan la necesidad de una justicia universal más amplia, una justicia que incluya los delitos económicos, financieros y contra el medio ambiente, que también cuestan vidas humanas. 
Todo lo anterior no significa que no considere conveniente la organización de Foros Internacionales de Derechos Humanos como el recientemente celebrado en Madrid, sino todo lo contrario. Es necesario que los ciudadanos conozcan el problema y adopten una postura activa.