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miércoles, 16 de mayo de 2018

Dia de la Unión Europea



El 9 de mayo se celebró el Día de la Unión Europea: se recordaba cómo cinco años después de la Segunda Guerra Mundial, el ministro de Defensa francés, Robert Schuman, propuso la creación de una institución supranacional europea que se encargaría de administrar en común la producción del carbón y del acero, dos producciones indispensables en la industria armamentística. “Poniendo en común la producción del carbón y el acero, la guerra entre Francia y Alemania, rivales Históricos, resultaría no solo impensable, sino materialmente imposible”. La propuesta tuvo éxito y nació la Unión Europea con cinco miembros.
En 2012, la UE recibió el Premio Nobel de la Paz por su contribución durante varias décadas al avance de la paz y la reconciliación, la democracia, y los derechos humanos en Europa.  
Pero la UE no vive actualmente sus mejores momentos. Afortunadamente, como muestra del poder creativo del ser humano, han surgido distintos grupos decididos a construir una nueva Europa. Uno de ellos es Civico europa (civico.eu), fundada por el escritor francés Guillaume Klossa, autor del llamamiento a un nuevo Renacimiento del 9 de mayo de 2016, fundador de EuropaNova y de los Estados Generales Europeos, antiguo asesor del grupo de reflexión sobre el futuro de Europa (Consejo Europeo). Entre todas las personas que participan en este grupo se encuentra el expresidente del Gobierno de España,Felipe González.
En su página web, Civico europa indica que es una asociación sin fines de lucro, independiente y transnacional cuyo objetivo de dar un nuevo impulso al proyecto europeo. Indica que está abierta a todos los ciudadanos, independiente de su origen o nacionalidad; cualquier ciudadano es invitado a que deje su correo electrónico, para que pueda mantenerse al día de todo lo que hacen y los resultados que obtienen.
En nombre de esta asociación el 9 de mayo de 2017, se publicó, en El País, un artículo titulado “Reinventemos Europa” y, en el mismo periódico del 9 de mayo último, esta asociación  hizo pública una “Carta abierta a los ciudadanos europeos.”  En ambos documentos indican urgente dar nuevo aliento a nuestras democracias representativas fomentando en Europa una verdadera democracia deliberativa y participativa para involucrar a los ciudadanos en la definición de las prioridades y los proyectos políticos de la Unión. Recuerdan que el 9 de mayo de 2016, cuando hicieron un llamamiento a un nuevo renacimiento europeo, decenas  de miles de ciudadanos reaccionaron y los presidentes de la Comisión Europea y el Consejo Europeo les pidieron, entre otras cosas, que reflexionaran sobre la forma de combinar de la mejor manera posible las soberanías nacionales y la soberanía europea. Dicen alegrarse de lo conseguido, pero que siguen preocupados.
Son cada vez más los estudiosos que ven en las “reinventadas” Unión Europea y/u Organización de Naciones Unidas el germen de un gobierno mundial capaz de resolver los problemas creados por la inhumana globalización actual. 

domingo, 6 de mayo de 2018

Guerras



En la Carta de Naciones  Unidas se dice: “Nosotros, los pueblos de las Naciones Unidas, hemos resuelto evitar a las generaciones venideras el horror de la guerra”. Se atribuye a los pueblos y no a los gobiernos o a los Estados, la gran responsabilidad de evitar las guerras, es decir, construir la paz, como compromiso para con las generaciones futuras.
Ahora, los ciudadanos ya podemos expresarnos libremente, ya sabemos lo que sucede. No  podemos seguir callados. No podemos seguir impasibles espectadores de lo que acontece, porque nos convertiríamos en cómplices. Hay que pasar de espectadores impasibles a actores comprometidos. Como “actor comprometido” he escrito en este blog algunos textos sobre este tema.
Desde mi punto de vista, resulta vergonzosa la pasividad e indiferencia generalizada de la ciudadanía ante las noticias y fotografías de lo que, en estos momentos, está sucediendo en Siria. Día sí y día no nos enteramos de bombardeos de los que son víctimas personas y niños y niñas todos inocentes.  Mientras, nuestra ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, anuncia un aumento de la cantidad de dinero dedicado a la fabricación de armas, y anima a la solidaridad con las Fuerzas Armadas.
Es muy importante tener en cuenta de que en la guerra nunca muere el presidente o jefe de Estado que la ha declarado ni el dueño de la fábrica de las armas empleadas. Sin embargo, la guerra es un crimen contra la humanidad y como tal debe ser castigado. No hay nada que justifique el inicio de una guerra.
Sin embargo, nuestros dirigentes, con la seguridad de que a ellos no les va a pasar nada, aumentan la cantidad de  dinero destinada a la fabricación de armas cada vez más sofisticadas.  No solo aumentan su gasto militar, sino que presumen de ello. Olvidan el cambio climático, el medio ambiente, la escasez de recursos, naturales, el gran número de seres humanos –sobre todo, niños y niñas- que pasan hambre o mueren por falta de atención médica.

miércoles, 2 de mayo de 2018

Cultura de paz, no de violencia



El 6 de febrero último, la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, firmó un convenio con la asociación de centros de enseñanza privados (ACADE) para “para llevar la cultura de defensa a las aulas y facilitar que profesores y alumnos conozcan la labor y los valores de las Fuerzas Armadas”. ¿Valores de las Fuerzas Armadas? Según el Diccionario de la Lengua Española (DEL) “valor” es el “grado de utilidad o aptitud de las cosas que satisfacen las necesidades o proporcionan bienestar o deleite”. ¿Qué necesidades satisfacen o que bienestar a deleite proporcionan las Fuerzas Armadas? Desde mi punto de vista, las Fuerzas Armadas solo son útiles o aptas para la guerra, y la guerra no proporciona ni bienestar ni deleite.  
Durante la sesión de control al Gobierno en el senado, Cospedal enumeró los principios que, a su juicio, “motivan el trabajo de los militares, como la solidaridad, la defensa del país, el trabajo en equipo, la responsabilidad, la libertad o la defensa de los valores constitucionales”. ¿Cómo puede decirse que la solidaridad, la responsabilidad, la libertad y la defensa de los valores constitucionales pueden motivar el trabajo de los militares? ¿Cuál es el trabajo de los militares?
¿Cómo es posible que en el siglo XXI y después de la Primera y Segunda Guerras Mundiales y la Guerra Fría alguien piense en fortalecer las Fuerzas Armadas? Terminada la Segunda Guerra Mundial se creó la Organización de Naciones Unidas cuyo documento fundacional comienza así: “Nosotros, los pueblos, hemos decidido evitar a las generaciones futuras el horror de la guerra”.  Debemos, en oposición a lo que está haciendo Cospedal, instaurar una cultura de paz para evitar el horror de la guerra. Una cultura de paz y no de violencia.
Una condición imprescindible para vivir en paz es que desaparezcan los ejércitos y la fabricación de armas. Sin duda, esto es muy difícil, debido al poder que las grandes empresas armamentísticas tienen sobre los gobiernos. De todas formas, según Emmanuel Kant, puesto que quien sufre las consecuencias de una lucha armada son los ciudadanos, no el presidente o jefe de Estado, en una auténtica democracia no es posible una declaración de guerra. ¿Es realmente democrático nuestro gobierno?
Conviene recordar que la Unión Europea nació para evitar futuras guerras entre naciones. Son muchos los especialistas que considera necesaria la instauración de una federación de Estados libres.
El Premio Nobel Joseph E. Stiglitz, en su libro El molestar en la globalización (2002:17), escribe: “Constituimos una comunidad global y como todas las comunidades debemos de cumplir una serie de reglas para convivir. Estas reglas deben ser –y deben parecer- equitativas y justas, deben atender a los pobres y a los poderosos, y reflejar un sentimiento básico de decencia y de justicia social”.
Cospedal habla de defensa del país. Vistas las consecuencias del sistema económico en el que estamos inmersos –globalización- ¿alguien piensa en que todo se puede resolver fortaleciendo las Fuerzas Armadas? De los que urge defendernos, en estos momentos, son los fondos de inversión de alto riesgo que han desembarcado en nuestro país para hacer negocio con la vivienda, la sanidad y las residencias de ancianos provocando nefastos efectos en la vida de las personas, y de las grandes corporaciones que se están apropiando de nuestros bienes comunes, bienes comunes de la humanidad. En la actualidad, esos son los retos más importantes a los que se enfrentan todos los países –no solo España-, y ninguno de ellos puede ser afrontado por unas Fuerzas Armadas, pero sí  por una comunidad global a través de una cultura de paz.   Si todos somos habitantes del mismo planeta y todos los problemas son de todos, no parece aceptable sentirse miembro de un país.

sábado, 28 de abril de 2018

Globalización. Sector financiero



Dentro del actual sistema económico tiene una gran importancia el sector financiero: el dinero puede viajar a velocidades de vértigo sin obstáculo alguno de un lugar a otro del planeta en busca de las máximas ganancias económicas. En esos “viajes” pueden, entre otras cosas, destruir un país en un abrir y cerrar de ojos (16-septiembre-2015) o puede influir en el valor, por ejemplo, del maíz en México ("El hambre cotiza en Bolsa").
El pasado 10 de abril, en el madrileño barrio de Lavapiés, se presentó la Plataforma contra los Fondos Buitre. ¿Qué son los Fondos Buitre? ¿De qué forma afectan a la economía española? ¿cuál es el objetivo de la Plataforma que se presentó en Madrid el 10 de abril?
Los fondos buitre son fondos de capital riesgo, sociedades privadas, que compran deuda de economías con problemas, cercanas a la quiebra, para, posteriormente, presionar y cobrar la totalidad del valor de esa deuda, además de los intereses por los años endeudados. Su campo de acción abarca tanto a países con situaciones financieras críticas por ejemplo, en Grecia en 2012, como a empresas con graves problemas económicos.
El objetivo de la Plataforma contra los Fondos Buitre, integrada por diversas organizaciones y movimientos sociales (ATTAC Madrid, Audita Sanidad, la Asamblea de Afectados por la Venta de Viviendas Sociales de Madrid, Ecologistas en Acción, la Federación Regional de Asociaciones Vecinales, distintas plataformas de afectados por la hipoteca, …)  es, en un principio, denunciar que durante y después de la crisis económica, estos fondos de inversión han desembarcado en España para hacer negocio con la vivienda, la sanidad y la residencia de ancianos, provocando nefastos efectos en la vida de las personas y, posteriormente, conseguir que se promulguen leyes que impidan el trabajo de estos fondos de inversión.
Mercedes Revuelta, una de las portavoces de la Plataforma, apunta a estas entidades como una de las responsables de la nueva burbuja del alquiler. Quizás los casos más conocidos fueron la venta masiva de viviendas sociales de Madrid a fondos buitre durante la alcaldía de Ana Botella y presidencia de Esperanza Aguirre. De repente, miles de inquilinos que habían accedido a alquileres protegidos por razones sociales vieron que el nuevo casero era una empresa multinacional que se negaba a renovar los contratos y aumentaba los alquileres de forma exagerada. El resto de la historia ya es conocida.
Otro de los sectores donde los fondos buitre han entrado es el de la sanidad. “Hay que recordar que el objetivo de estas empresas –sanidad privada o mixta- no es mejorar el sistema de salud, sino aumentar los beneficios de los accionistas, ha denunciado Vicente Losada, miembro de la Auditoria Ciudadana de la Deuda de Sanidad, un colectivo que forma parte de la Plataforma contra los Fondos Buitre. La entrada de los fondos buitre en los hospitales españoles, denuncia la plataforma contribuye al deterioro de la sanidad pública y permite a estas empresas acceder a los datos de los pacientes del sistema público de salud. 
Juan Torres, catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Sevilla, en una campaña formativa, organizada en el seno de la Universidad de Valladolid, indicó que el funcionamiento del vigente sistema económico refleja unos determinados intereses y son un golpe de Estado para mejorar la situación de los grupos sociales con más dinero y poder a costa del resto de los ciudadanos. 
Es urgente que sea cada vez mayor  el número de ciudadanos que forman parte de la Plataforma contra los Fondos Buitre y plataformas análogas. Es necesario modificar los supuestos sobre los que se apoya la actual globalización.