El contenido de este blog se ha cedido al dominio público: puede ser copiado, parcial o totalmente, sin previo permiso de la autora.


miércoles, 22 de junio de 2011

Algunas actuaciones del FMI

     Como homenaje a quienes, con muchos menos recursos que nosotros, tuvieron que pagar -creo que algunos todavía están pagando- una deuda contraída de forma bastante parecida a la que ha dado origen a nuestra actual crisis, voy a dedicar los próximos días a describir algunas de las exigencias del FMI y el Banco Mundial para asegurar el pago de la deuda y sus correspondientes intereses. Hoy relataré tres casos de privatizaciones.

     1. Lo cuenta Joseph E. Stiglitz en El malestar en la globalización pág. 84. "En Costa de Marfil la compañía telefónica fue privatizada, como es habitual, antes de establecer un marco regulatorio adecuado o un entorno competitivo. La empresa francesa que compró los activos estatales persuadió al Gobierno para que le concediera un monopolio, no sólo sobre los servicios telefónicos existentes sino también sobre los nuevos servicios celulares. La empresa privada subió tanto las tarifas que, por ejemplo, los estudiantes universitarios no podían acceder a Internet, algo esencial para impedir que la ya acusada desigualdad en el acceso digital entre ricos y pobres se acentúe aún más".

     2. Lo cuenta Arundhati Roy en El álgebra de la justicia infinita (ed. Anagrama, Barcelona, 2002), págs. 147-148.  "En 1999 el Gobierno de Bolivia (acuciado por el Banco Mundial) privatizó el suministro de agua potable en la ciudad de Cochabamba y firmó un contrato por el que se lo cedía durante cuarenta años a la empresa Bechtel, una multinacional estadounidense de la ingeniería. Lo primero que hizo Bechtel fue triplicar el precio del agua. Cientos de miles de personas, así de sencillo, no podían pagarlo. Una huelga de transportes paralizó la ciudad". Hugo Banzer (...), "entonces presidente democráticamente elegido, ordenó a la policía que dispara contra los manifestantes. Hubo seis muertos y ciento setenta y cinco heridos, entre ellos dos niños que quedaron ciegos. Las protestas siguieron, porque la gente no tenía otra opción. ¿Cuál es la alternativa a pasar sed?  En abril de 2000 Banzer decretó la ley marcial. Continuaron las protestas. Al final, los ejecutivos de Bechtel huyeron de sus oficinas". Bechtel pidió al Gobierno boliviano el pago de doce millones de dólares como indemnización.

      3. Lo cuenta Stiglitz en el libro citado, pág. 63.  "Una ONG  había instruido concienzudamente a los habitantes de un pueblo (un pueblo de Marruecos) en la cría de gallinas, actividad que las mujeres podían llevar a cabo sin descuidar sus labores más tradicionales. Originalmente, las mujeres compraban los polluelos de siete días a una empresa pública. Pero cuando visité el pueblo el proyecto había fracasado. Departí con los pobladores y con funcionarios oficiales y la respuesta fue sencilla: el FMI había dicho al Gobierno que no debía estar en el negocio de distribución de pollos, y entonces dejaron de venderlos. Simplemente se supuso que el sector privado inmediatamente llenaría el vacío. Un proveedor privado, en efecto, llegó para suministrar polluelos a la gente. La tasa de mortalidad de los pollos en las primeras dos semanas es elevada, y la empresa privada no estaba dispuesta a garantizar la oferta. Los pobladores no podían asumir el riesgo de comprar pollos que murieran en un porcentaje abultado. Y así fue como una industria naciente, destinada a cambiar la vida de esos campesinos, desapareció".

No hay comentarios: